“Le preguntaron a un profesor de una gran universidad sobre la utilidad de las armas en la humanidad. Su respuesta fue contundente:
‘Las cosas sirven de acuerdo con el fin que se les quiera dar. No solo las armas de fuego asesinan o lastiman personas. El manejo de Uranio en los primeros experimentos de Oppenheimer (creador de la bomba atómica) no tenían nada que ver con la destrucción masiva. Todo depende de las manos que usen las cosas. Un auto en las manos de alguien vengativo se puede utilizar para atropellar, no solo para transportar. Un cuchillo en las manos de un chef ayudará a preparar los más exquisitos platos, pero en las manos de alguien lleno de ira, puede lastimar.’”



